Un uniforme incómodo o que se gasta rápido termina guardado en un cajón. La tela es la decisión que más influye en la comodidad, la durabilidad y la imagen de la prenda. Estos son los tejidos con los que más trabajamos y para qué sirve cada uno.
Gabardina: resistente y prolija
Es la base de pantalones de trabajo, sacos y chalecos. Tiene buena resistencia a la abrasión, mantiene la forma y admite bien el bordado. En 8 oz es una opción muy equilibrada para planta, depósito y logística.
Ripstop: liviano y resistente al desgarro
Su trama en cuadrícula evita que un pequeño corte se propague. Es más liviano que la gabardina, por eso es ideal para camisas de trabajo y jornadas largas con calor o movimiento constante.
Piqué: el clásico de atención al público
La textura del piqué respira bien y se ve prolija todo el día. Es la tela de la chomba institucional: recepción, ventas, concesionarios y personal de atención al cliente.
Softshell: abrigo sin volumen
Las camperas softshell de tres capas cortan el viento, repelen el agua y abrigan sin sumar peso. Son la prenda de abrigo más pedida para personal que trabaja al aire libre o entra y sale de espacios refrigerados.
Dril: para lavados frecuentes
El dril tolera muy bien el lavado diario a temperatura. Por eso se usa en delantales, ambos y uniformes de gastronomía, salud, estética y limpieza.
Tres preguntas antes de decidir
- ¿Dónde trabaja el personal? Interior, exterior, frío, calor o cambios de temperatura.
- ¿Cuántas veces por semana se lava la prenda y cómo?
- ¿Está de cara al cliente? La imagen pesa tanto como la resistencia.
Con esas respuestas armamos una propuesta de tejidos para cada puesto. Si quiere ver y tocar las telas, puede visitarnos en el showroom de Escobar.
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Cuéntenos el puesto, la cantidad de personal y el uso de la prenda.
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