El error más común al encargar uniformes es pedir talles a ojo. Cada fabricante tiene su propia moldería, así que un “L” no es igual en todas partes. Estos pasos ayudan a que cada persona reciba una prenda que le quede bien.
1. Pida muestras de talle
Lo ideal es que el personal se pruebe la prenda real en distintos talles. Así cada uno elige el suyo sobre la moldería con la que se va a confeccionar el pedido.
2. Arme una planilla única
Una planilla con nombre, puesto, prenda, talle y cantidad ordena el pedido y facilita la entrega por persona o por sector.
3. Contemple talles especiales
Trabajamos de XS a XXXL y con grilla intermedia. Si alguien necesita una medida fuera de grilla, conviene detectarlo en el relevamiento y no después de la entrega.
4. Prevea la reposición
- Calcule cuántas mudas necesita cada persona según la frecuencia de lavado.
- Sume un pequeño stock para ingresos nuevos.
- Guarde la planilla: es la base para el próximo pedido.
Si lo necesita, coordinamos la prueba de talles con su equipo para que el pedido salga bien desde el primer lote.
¿Quiere uniformes con el logo de su empresa?
Cuéntenos el puesto, la cantidad de personal y el uso de la prenda.
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